Se retira el puente del modelo con sumo
cuidado y se lleva al horno de cerámica, es
importante que durante la remoción no se
fracture la masa de hombro, foto 9.

Si se agrieta o se parte hay que repetir la
operación hasta que se separe totalmente
íntegro del modelo.
Acabada la cocción se espera que se enfríe
a temperatura ambiente y se comprueba con
precaución que asiente correctamente sobre
el modelo, si durante la cocción ha sufrido
alguna variación, que no permita un asentamiento
preciso, se pinta el modelo con un
detector de contactos prematuros.
Se repasan con una punta de diamante y a
pocas revoluciones los puntos marcados.
Para una segunda capa, (Foto 12) se pinta de nuevo con el separador y esta vez, sólo se
aplica material de hombro puro, sin mezcla
de fluorescente, la consistencia aún siendo
cremosa ha de ser más líquida, a fin de facilitar
la introducción por todos los resquicios y
grietas que se han formado, con una espátula
se vibra enérgicamente para ayudar a la inclusión
de la nueva aportación.
Se espera a que el añadido esté completamente
seco, y sino es así lo ayudamos con
una secadora de aire caliente.
Posteriormente se retira del troquel, en este
caso debe separarse del modelo de escayola
de un modo claro, si hubiera un desprendimiento
por pequeño que fuera se debería
repetir la aplicación de la segunda capa,
(Foto 13).
Tras la cocción se repite la operación de
asentamiento anteriormente descrita con el
fit chequer (fit chequer es el ajuste de la estructura
o en este caso del cuello ceramico en
el modelo) y después se elimina el sobrante
con un disco flexible de diamante, apoyando
el disco sobre la porcelana para evitar su
contacto con el yeso.
Para finalizar se repasa ligeramente con una goma de pulir porcelana, todo ello a pocas
revoluciones y teniendo cuidado de no dañar el modelo.

A partir de aquí el laminado de porcelana de la estructura no varía, se hace como se hace
habitualmente; Teniendo la precaución de revisar el ajuste antes del brillo final.
Cada día más se utilizan los hombros de porcelana, puesto que aumenta la exigencia
estética por parte del paciente, el clínico y el protésico han de estar en posición de satisfacer
la demanda de aquellos que no desean ver el tono gris que provoca la base metálica
de la restauración.

